domingo, 3 de marzo de 2019

MÉRIDA


Era pequeña y frágil, pero con un carácter muy determinante, no era algo que solía verse todos los días, muy talentosa y decidida en lo que se proponía realizar, hasta que un día todo cambió. No sabía cómo actuar frente a esa situación de confusión, producto de un sentimiento guardado hacia alguien del pasado, trató y trató por olvidar todos esos momentos compartidos que solo le producían tristeza, frustración, y una enorme sensación de dolor en el corazón, que cada vez que trajera a su mente dichos recuerdos, brotaban de sus ojos muchas gotas cristalinas, las cuales le acariciaban las mejillas e incluso eso, le recordaban a él.

Pasó mucho tiempo hasta que pudo comprender que las cosas nunca vuelven hacer como solía verlo, o que el tiempo sigue corriendo pero a la vez no podía quedarse estancada, atrapada en ese recuerdo absurdo, que solo le traía más tristeza y dolor al verse a sí misma, al inicio de todo, ese dolor era más grande que cualquier decepción o desilusión provocada por alguien.

Llegó la primavera y creyó que todo pasaría al verse rodeada de tantas flores y colores, que podían alegrarle el corazón, e inyectarle nuevamente las ganas de seguir viviendo, pero no contempló la llegada de alguien más, él pudo lograr lo que muchos intentaron y fracasaron, se ganó su confianza, amistad, admiración, hizo de todo para ganar su corazón, pero ella no quería abrirlo, no deseaba entregárselo a nadie, a nadie más.

Las idas y venidas con aquel jovencito hicieron que volviera a sonreír, a creer y tener confianza en sí misma, sintió que todo se volvía más claro y suave, más fácil de entender, él hizo de todo para verla feliz nuevamente, y lo logró!, ella volvió a soñar, a vivir y lo más importante a sentir.

El tiempo tuvo un rol muy importante, y el universo no conspiró para que esas dos personas pudieran estar juntas  en el momento que ambos lo quisieron, porque fue demasiado tarde!, pero hay muchas cosas que a ella le hubiera gustado decir:


Una chica conoció,
aun chico y mucho le agradó
que feliz sería yo
si él de mi, se acordara hoy.

Veo el tiempo pasar
como una estrella fugaz
que feliz sería yo
si fuese su luz de guía hoy.

El sol radiante está
todos los días cuando salgo a caminar
que feliz sería yo
si te encontrara en el parque hoy.

Me pregunto si tu me verás?
cuando paso al salir de trabajar?
que feliz sería hoy
si dijeras que te veo, yo.

Seré yo la que tu buscas?
cuanto tiempo pasará?
al darte cuenta que me gustas
y que mi amor te cuidará.

Te encuentras dentro de mi ser
en un lugar muy especial
que feliz sería yo,
si en su corazón aun estoy
que feliz sería yo,
si en su mente ahora estoy
que feliz sería hoy,
si aun me amaras como soy.


Atte: Anabel Garcilazo

sábado, 9 de febrero de 2019

GRATITUD

¡Hola, que tal! Ya sé, ya sé, pensaban que había muerto, ¿verdad?, que todo lo que había escrito en ocasiones anteriores se había hecho realidad. Ni yo misma se cuánto tiempo paso desde la última vez que escribí. Perdón por mi ausencia, andaba por la vida ocupada, probando que se sentía permitirse así mismo llenarse de emociones, sentimientos, experiencias en muchos ámbitos. Y, ¿qué creen?, ¡se siente muy bien!, porque son aquellas experiencias las que te ayudarán a enfrentarte a situaciones con madurez, te ayudará a tener esa facilidad de comprensión frente a situaciones similares y la sensibilidad frente lo desconocido. He aprendido que las decisiones que tomes aun pensándolo mucho, son acciones que podrían desencadenar cosas buenas y malas, y es en ese momento donde te preguntas: ¿es bueno pensar demasiado sobre algo?, hasta ahora no lo sé, eso te limitaría salir de tu zona de confort y por ende no experimentarías u optarías por algo arriesgado, por el temor a fallar.
También Comprendí que en el transcurso de la vida vas conociendo a muchas personas que te enseñan el verdadero sentido de tu profesión, con lo que soñaste ser cuando eras niño y hoy, lo que te hace diferente a los demás…tu vocación.

Hay personas que siempre estarán en el momento preciso, cuando creas que no hay nada más por hacer.


BLANCO

Abrí la puerta, se afligió mi corazón
al ver su mirada en mí, perdí la locución,
sorprendido preguntaste, cuál era la razón
que una joven de 20 años, perdiera la ilusión.

Avergonzada, expliqué la noción
del suceso que, en mi vida, fue un tropezón
que al pasar del tiempo fue una explosión
que en mi alma dejó, una terrible desazón.

Abriendo sus ojos pequeños, sufrió un remezón
del asombro, al escuchar la triste narración
de aquella joven, que pedía un estremezón
al saber que tú eras, su única salvación.

Dos veranos pasaron, se me hizo más lejano la curación
de mi cuerpo y alma, que solo sentía una quemazón,
quería que el dolor pasara, y no sintieras compasión
de esta pobre chica, que sufrió un terrible punzón.

Perdía las esperanzas, dijiste que tenía una gran armazón
reflejada en valentía y fuerza, que me daría una aceptación
de los sucesos de la vida, que se iban convirtiendo en una sazón
más dulce y clara, porque daba resultados, toda la oración.

Eran pocos los días que solía verte, no había alguna motivación
el peligro había pasado, solo quedaba alguna hinchazón
de las marcas producto de aquella lesión
que se iba alejando, pero siempre quedará la comezón.

Suelo recordar aun aquellos días de nublazón
y también a mi doctor con una gran alegría y admiración,
este suceso me dejó una gran lección y caparazón
agradecerle por su tiempo, dedicación y vocación.

Atte: Anabel Garcilazo